Posesión demoníaca y exorcismo



Posesión demoníaca: Según determinadas religiones, una persona es víctima de una posesión demoníaca, está endemoniada, o simplemente está poseída, cuando un espíritu impuro o inmundo entra en su cuerpo y le hace hablar y comportarse, no como ella quisiera, sino como el tal espíritu quiere. “Los signos exteriores de la posesión son casi siempre los mismos: La individualidad se desvanece y surge una distinta, demoníaca, que dura más o menos tiempo, “a modo de un ataque”, afirma Julio Caro Baroja. Este trastorno del comportamiento que se atribuye al apoderamiento del espíritu por uno o más demonios, desde el punto médico se considera un trastorno disociativo de la histeria y se le denomina “demoniopatía” o “demoniomanía”. El hablar con muchas palabras de lenguas desconocidas (xenoglosia) o entenderlas, hacer presentes (materializar aportes) objetos distantes o escondidos, dermografías, aparición repentina de heridas en la piel, demostrar más fuerzas de lo normal (sansonismo), etc. serían pruebas desde el punto de vista paranormal de una posesión demoníaca. Sin embargo, la ciencia intenta explicar de forma racional estos casos desde el punto de vista de trastornos disociativos de la mente como puede ser la esquizofrenia o trastornos delirantes, e incluso el poseer mentalidades extraordinariamente sugestionables. Desde el punto de vista escéptico, el nivel cultural y el entorno también pueden favorecer la aparición de casos de “posesión”, pero con explicaciones perfectamente racionales. Cabe destacar que las referencias más antiguas de posesiones demoníacas datan de los sumerios, quienes creían que todas las enfermedades del cuerpo y de la mente eran causadas por “demonios de la enfermedad” llamados gid-dim. El primer cristiano que inició el estudio de las posesiones demoníacas fue San Hipólito, llamado el Punzador por su costumbre de utilizar agujas para encontrar las “marcas del demonio”: Zonas de la piel anestesiadas que en aquel tiempo se atribuían a firmas del Satanás. En la Edad Media y en los inicios de la Edad Moderna, están documentados casos de supuestos endemoniados que fueron objeto de exorcismos. El famoso libro sobre la brujería publicado a finales del Siglo XV, Malleus Maleficarum, detalla los exorcismos que pueden efectuarse en diferentes casos. Incluso se creía que los animales eran objeto de posesión. Cientos de gatos, cabras, y otros animales fueron sacrificados debido a la creencia de que encarnaban o estaban poseídos por un demonio. El libro de El Exorcista (1972) de William Peter Blatty y del que posteriormente se realizó una película homónima que alcanzó un enorme éxito (éxito que prosigue en la actualidad), estaría basado en hechos reales. También es muy conocido el caso de la alemana Anneliese Michel, la cual falleció con 23 años en 1976 tras ser sometida a varias sesiones de exorcismo durante un periodo de un año tras negarse a continuar con el tratamiento médico y psiquiátrico que recibía (había sido diagnosticada de epilepsia con 17 años). Michel estaba convencida de estar poseída de varios demonios y aseguraba ver “caras malignas” mientras rezaba. Este hecho inspiró la película El exorcismo de Emily Rose (2005).

Exorcismo: Del griego (ἐξορκισμός), es la acción sobrenatural de expulsión, realizada contra una fuerza maligna, utilizando un método religioso para expulsar, sacar o apartar a dicho ente de la persona u objeto que se encuentra poseído por la entidad maligna (ver, como ejemplo, posesión demoníaca). Estos entes, dependiendo de las creencias de los implicados, pueden ser demonios, espíritus, brujos, etc. El objeto de la posesión puede ser una persona o animal, objetos e incluso lugares como pueblos o casas (poltergeist). La posesión puede ser total (el ente toma control de las funciones del poseído, puede moverse, hablar, etc., a través de la víctima) o parcial (en la que el ente utiliza al poseído para alguna actividad concreta, como los íncubos o súcubos, que mantienen relaciones sexuales con la víctima mientras esta duerme). El ritual de exorcismo incluye la repetición continua de oraciones y órdenes de expulsión, y el uso de objetos que pueden repeler al ente, en este caso un demonio, como crucifijos, agua bendita, reliquias, entre otros. El exorcismo en la teología católica halla su base en los textos evangélicos donde se narran las liberaciones y expulsiones de demonios que realizó Jesús como con los endemoniados de Gadara (Mateo 8:28-34) a un joven (Marcos 9:14-29) mencionando por ejemplo que para vencer a algunos demonios se requería la práctica de ayuno y oración (Mateo 17:18-19) un poder que incluso tenían sus discípulos (Lucas 10:17-20), y que inclusive los primeros cristianos usaban objetos personales de los apóstoles a manera de reliquias para expulsar demonios (Hechos 19:11-12). Siete casos específicos de posesión se relatan en los evangelios. En los primeros siglos no existían fórmulas precisas para exorcizar, aunque sí el carisma de expulsar demonios, el cual era usado por los apologistas cristianos para mostrar la divinidad del cristianismo, por ejemplo Tertuliano (Apología 23) o Minucio Félix (Octavio 27).  El libro o texto más utilizado en exorcismos es el Ritual Romano (Rituale Romanum) que como su nombre indica, contiene varios rituales religiosos utilizados en la fe católica que no se encuentran ni en el misal ni en el breviario, aunque algunos están duplicados. Aunque el texto es famoso por su ritual para el exorcismo (que a su vez se dio a conocer al gran público a través de la película El Exorcista de 1973), en él se hallan asimismo una gran variedad de oraciones y bendiciones. Aunque cada vez es más raro de hallar, cada diócesis católica del mundo dispone de un sacerdote para tratar el exorcismo, que utiliza el Ritual Romano como único texto válido para su práctica.

¿Y tu, eres demonio o ángel?…